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APOCALYPE_NOW

 

 

 

 

 

 

Dos reflexiones, es sin duda alguna, una de las obras más difíciles, complejas, arriesgadas e importantes que haya hecho el cine desde los 70. Es también, sin duda la más importante y determinante película en la carrera de Coppola, y no hablo de si es la mejor, porque ahí está la intocable perfección de las dos primeras partes de "El padrino, sino que solo por la implicación personal y casi lunática del director en el proyecto merece tal mención. "Apocalypse now" vale por toda una carrera dadas sus tremendas coordenadas. Inspirado en la novela de Joseph Conrad, "El corazón de las tinieblas", Coppola y Milius idearon el denso, tremendo y soberbio guión de la película, trasladando lo que en el libro era la atracción de un marinero hacia el hombre que debe asesinar, a la guerra del Vietnam. A partir de aquí nos sumergimos en una insuperable atmósfera, recorrida por un aliento místico que la hacen ser única. La película tiene un arranque arrebatador, enigmático, del todo fascinante y maravilloso: la imagen superpuesta del sufrido y pensativo rostro de Sheen con el zumbido adormecedor de los helicópteros, pienso que jamás en un film se han empleado tan bien los helicópteros.

 

 

Coppola plantea la guerra de dos seres humanos contra sí mismos y su interior, algo mucho más dañino, inolvidable y obsesionante que matar a uno o doscientos... Esa subida por el río es la más clara bajada a los infiernos. Obra llena de memorables secuencias, como todo lo relevante al sonido de los helicópteros, la alucinante batalla dónde se usa napalm con el capitán Duvall al mando, con dos soldados mientras caen las bombas a su lado y un cámara de televisión lo rueda todo... la música de Wagner... la llegada a la guarida de Kurtz... Hace que junto a su maravillosa y alucinante atmósfera sea un espectáculo grandioso, operístico, que transmite además una magistral sensación de irrealidad dentro de esta real y plausible pesadilla. Pese a ser una película indiscutiblemente bélica tiene tal complejidad que es tanto un thriller atípico como un drama filosófico-psicológico y, por supuesto, una obra maestra del cine, pues es la exposición más impresionante que en muchos años se haya hecho de eso que podríamos llamar cine.... A mi personalmente los últimos 30 minutos me superan. Obra grandiosa hasta lo indecible, dotada de una fotografía alucinante y sublime de Storaro y una música de Carmine Coppola y el propio director que se solapan y armonizan con el resto de manera fabulosa, es, debo decirlo, una obra de arte escalofriante, sobrecogedora, maravillosa, quizás perfecta. El capitán Willard, un soberbio Sheen le hacen el encargo de asesinar al coronel Kurtz, como siempre un soberano Marlon Brando, que la guerra le ha desquiciado y está obsesionado con el mal. Una pequeña patrulla del ejército embarcará al capitán Willard y lo irán conduciendo río arriba hasta la apocalíptica y sórdida guarida del coronel Kurtz... Así empezamos la aventura interior de Willard, un hombre harto de la guerra y a medida que va investigando y recibiendo información sobre Kurtz siente hacia él una obsesionante atracción-repulsión, cariño-odio, fascinación-repugnancia que imprime a la película una ambigüedad fabulosa enriquecida por un hálito reflexivo de sesgo moral. Cuando Willard llega al santuario de Kurtz y ve allí el apocalíptico espectáculo montado y la indescriptible idolatría que propugnan los indígenas reclutados en ese lugar hacia el mítico Kurtz, cree haber llegado, efectivamente, al fin del mundo, cree encontrarse con el mismísimo infierno, una guerra más indescifrable y siniestra que la que le tiene absolutamente agotado.

 

Poco a poco, de forma incesante, la película va adquiriendo volumen. Se confirma esa pulsión apuntada en el arranque, hasta el estallido final. El descenso en picado al corazón del horror. Lográndolo Coppola sin apenas mostrarlo y porque el maestro no lo necesita. El horror en sí no le interesa. La sangre aparece bastante menos de lo acostumbrado en una película bélica.... Coppola sabe que la violencia es efímera. Lo que perdura son las cicatrices que deja tras de sí. Para explorarlas, se nos ofrece siempre el punto de vista de Willard, se nos prestan sus ojos. Por ello compartimos la evolución del personaje, y nos metemos hasta el tuétano en la película. Contribuyendo a esta fascinante atmósfera, está la situación de la guerra de Vietnam, pero en absoluto es primordial. Y es que buena parte de esta universalidad ya estaba en el manuscrito "El corazón de las tinieblas". Aquí demuestra una vez más el director lo privilegiado de sus neuronas al adaptar la novela, despedazándola, despreciando la trama para quedarse con su esencia. Al pulirla y darle forma es cuando aparece "Apocalypse Now". No es el resultado de la narrativa. Es Wagner a todo volumen ambientando un ataque. Es la locura de un fuego cruzado alumbrado por bengalas. Es la sobrecogedora imagen de un Brando desatado, por medio de la palabra.... Es eso y más. Vuelvo a reiterar que no es un film sobre Vietnam, otro de los tantos que se empezaban a rodar tras "The Deer Hunter" o "Coming Home" estrenadas un año antes y que ya entrados los ochenta el conflicto se pudría hasta la llegada de "Platoon" y "Full Metal Jacket". El film queda muy al margen de reseñar el conflicto en si y nos introduce en la obsesión humana para alcanzar lo mítico, propio en la táctica psicológica de la guerra. La selva camboyana como el mismo infierno creado y reducido por el hombre con su deseo irrefrenable de alcanzar a ser un semidiós usando sus instintos primitivos-diabólicos de poder... son las conclusiones a las que llega un desconcertado y enloquecido Willard dispuesto a arrebatar el mando de Kurtz con las mismas reglas a las que ambos se les ha impuesto el ejército de su país. Ya no hay lucha entre ejércitos por sus propios intereses políticos, solo hay jungla, desolación, locura y muerte.

 

 

Hay que añadir el elenco de actores en "Apocalypse Now"; el ejército aéreo capitaneado por Kilgore...excelente Robert Duvall, autodestructivo y enseñoreado por los aromas matutinos del napalm. Willard, el oficial atormentado...Martin Sheen que substituyó a Harvey Keitel... por cumplir una misión de la que él puede decidir por méritos de orgullo coronarse rey de los nativos después de ejercer funciones de verdugo. Y Kurtz, el coronel desertor que ha creado su ejército de nativos. Robert Redford, tuvo la posibilidad de hacer de Willard, también fueron candidatos Steve McQueen y Jack Nicholson.

 

He aquí los paralelismos entre Willard y Kurtz; la línea divisoria entre ambos se estrecha cada vez más hasta llegar al final del río, en plena Camboya donde el otro infierno ruidoso, el de los fusiles, los helicópteros y las playas minadas con surfistas suicidas, queda muy lejos y se reemplaza al infierno del silencio, dónde el mismo hombre puede destruir el paraíso que ha creado a golpe de machete mandando una clave por radio. La propia destrucción hecha cenizas. Propio de las guerras y el poder. El film suma acción, aventuras y drama. La película se articula en torno al viaje de la patrullera del capitán Willard. Como viaje es una metáfora del abandono de la civilización, un descenso al reino de las tinieblas, una alegoría de los horrores de la guerra, una exploración de la locura y la crueldad humanas, una odisea bélica que se mueve en dos vertientes: la guerra y la reflexión interior de Willard en busca de su propia identidad y el sentido de la vida. Las referencias realistas de la obra se van diluyendo gradualmente a medida que el viaje de Willard avanza, para dar paso a referencias oníricas. El carácter de la obra contribuye a crear una espléndida atmósfera opresiva, que sin duda es uno de los atractivos del film.

 

La etapa de producción se prolonga durante algo más de 3 años. Coppola comienza a trabajar en 1976. El rodaje en Filipinas tiene que afrontar numerosas dificultades y contratiempos que implican duplicar el presupuesto, lo que obliga al director a hipotecar sus bienes personales. Desde el estreno, la película suscita el interés del público y alcanza un notable éxito de taquilla y crítica. La película está impregnada de una gran ambigüedad, pues pone en boca de diversos actores posiciones enfrentadas sobre la guerra de Vietnam y sobre la guerra en general. El capitán Willard a lo largo del viaje, a medida que lee el brillante dossier del coronel Kurtz, en especial la parte referida a 1967 y 1968, años inmediatamente anteriores a los de la acción dramática, va entendiendo muchas cosas de él.

 

 

La película nos muestra las atrocidades cometidas por el ejército norteamericano en Vietnam. Pero se centra sobre todo en enseñar el desgaste psicológico que sufrían los soldados inmersos en una guerra sin sentido: la locura que se apoderaba de ellos, la paranoia, e incluso la pérdida de su propia identidad, reflejada sobre todo en el Coronel Kurtz, que rompe radicalmente con todo su pasado, y en el Capitán Willard, que afirma que sería incapaz de readaptarse a la vida "normal" después de todo lo que ha visto en la guerra. Hay que destacar también la gran fotografía, con paisajes preciosos, y llena de contrastes. Son muchos los momentos memorables de la película: la gran aparición de Kurtz, con un buen juego de luces y sombras que le dan un aire majestuoso. Estamos ante el film mas antibelicista de la historia del cine, y lo más personal del director, que pese a los contratiempos del rodaje y la prohibición de exhibirla en cines de EEUU, consiguió dejar patente su denuncia de las guerras y del abuso de poder norteamericano. Ver 'Apocalypse Now', una de las mejores películas bélicas de la historia del cine, bajo mi humilde punto de vista, es descender al infierno, cruzar la frontera entre un mundo y otro, entre la razón y la locura. Películas bélicas hay muchas, pero poquísimas que retraten la guerra como lo hace Francis Ford Coppola. Algunas retratan el horror, otras la hipocresía... y la que nos ocupa hace su particular descripción de la locura abstracta de un conflicto bélico. Nos sitúa en Vietnam, pero bien podría ser una región paralela a la realidad. Lo narrado y lo mostrado va más allá de lo que nuestro raciocinio puede comprender...nos fascina pero también sobrecoge.

 

Martín Sheen, un buen actor que cometió una de las mayores atrocidades que ha sufrido el débil cuerpo inocente de la Cinematografía, es decir tener hijos y enchufarles en la industria, merece, sólo por eso, ser colgado por la soga de Hitchcock desde lo más alto del Empire State. Su interpretación, bajo la sombra del dopaje, está lograda, y consigue, pero eso es obvio que un Marlon Brando grotesco le eclipse. Sheen tenía en ese momento unos treinta y tantos años, y habría de cumplir otro par durante la filmación. Lo que pensó sería un trabajo de unos cuatro meses, terminó siendo… mucho más. Sheen era conocido por sus colegas como un tipo simpático, abierto, agradable. Pero también era actor de método, y eso implicaba compenetrarse con el personaje. Siglos después de aceptar la oferta de Coppola, para el día de su cumpleaños número 36, aquel hombre extrovertido había dejado paso a otro depresivo y oscuro, que se sentía extraviado en el mundo y muy solitario en Camboya, lejos de su familia. Se emborrachó a más no poder y esa noche, durante la filmación de lo que sería la secuencia inicial de “Apocalypse Now”, estuvo muy cerca de un brote sicótico. Quienes estuvieron en el rodaje cuentan que el clima se volvió denso y se cortaba con un cuchillo, lo que resulta irónico, porque Sheen, en una de las acciones, y debido a su estado de ebriedad, calculó mal e hizo trizas un espejo, haciéndose un corte profundo en la mano. Pero el rodaje continuó a petición del propio actor, que seguía lanzando líneas de diálogo mientras sangraba profusamente. Un par de días después, como resultado del pico de stress, Sheen habría de tener un infarto; según dijeron los médicos, el infarto de una persona veinte años mayor que él. La producción no podía detenerse, aunque los productores entraron en pánico, así que, sin ninguna certeza sobre el futuro, debieron arreglarse sin él durante un mes. En este lapso, discutiendo con el estudio, Coppola llegó a gritarles “Martin Sheen no se muere hasta que yo lo digo”. Los sets de la producción fueron destruidos, prácticamente en su totalidad, por un tifón que ocurrió a poco de comenzado todo. No obstante, en un éxtasis casi religioso, Coppola salió a filmar en medio del tifón; era una revelación, era necesario salir a grabar en ese momento, y lo hicieron, con agua hasta las rodillas. Dennis Hopper, otro actor afín a las sustancias prohibidas, encaja perfectamente en un corto, aunque no pequeño, papel. La ambientación es perfecta y crea una atmósfera personal al film. Principalmente el tramo que acontece navegando por el río. Una música seleccionada conforme a las tendencias hippies de la época y asociada a la paranoia ácida que se vivió en las selvas, donde alucinación y terror paseaban de la mano.... En resumen, solo Coppola: capaz de crear "El Padrino" y vomitar "Life Without Zoe", podía ser el padre de este monumento de la historia del cine.

 

 

Cerca del final, y unos años después del momento en que debía suceder, llegó Marlon Brando para interpretar a Kurtz y terminar su parte en no más de tres semanas, según contrato. El protagonista de El Padrino, había amenazado con solamente no ir, sino también quedarse con el adelanto de un millón de dólares que había recibido. Discusiones interminables de por medio, el momento llegó. Pero el actor había cogido peso, con lo cual, acomplejado de su nuevo físico, no quería que le realizaran planos de cuerpo entero. Como eso no era suficiente, se negó a decir sus parlamentos, aduciendo que no estaba conforme con ellos. Para Coppola, que venía queriendo cambiar el final. Lo que no se esperaba el director, era que Brando no hubiera leído el guión completo y que tampoco hubiera tocado “Corazón de la oscuridad”, la novela de Joseph Conrad en que se basa el film. Conclusión: Brando no estaba conforme, pero tampoco sabía de qué trataba el film. Llegado este punto, Coppola, que había puesto todos sus bienes como garantía para convencer a los productores de darle más de 20 millones de dólares que él necesitaba para “Apocalypse Now”, realmente se veía el borde del abismo. De hecho, llegó a enfermar ante la abrumadora cantidad de obstáculos que presentaba Brando. Como suerte de síntesis de lo que había sido todo el rodaje, Coppola terminó realizando las ya míticas escenas del encuentro entre Kurtz y Willard en penumbras, gracias al talento del director de fotografía Vittorio Storaro, y a pura improvisación, con tomas diferentes y con un encuadre especial para Marlon, cerrado sobre su rostro, en un bello marcado claroscuro, lo que terminó por aportar mayor profundidad psicológica al personaje.

 

 

 

 

 

 

Todos y cada uno de los elementos de la película son minuciosamente preparados y pensados por el maestro Coppola, alguien que construye, con trabajo y dedicación, una de las mejores películas de la historia, una auténtica OBRA MAESTRA que les aseguro, no quedará en el olvido y la cual todo buen amante del cine debe ver. Hasta aquí llega mi análisis, ahora me gustaría comentar como Coppola pudo hacer películas como "El Padrino" (la primera y la segunda obviamente), "Apocalypse Now" o "La Conversación", auténticas obras maestras, consideradas algunas incluso como las mejores de la historia, y pasar a realizar otros films muy inferiores, películas domingueras que podrían perfectamente haber sido filmadas por directores menores. La única solución que veo posible es disfrutar de lo que hizo, nos dejo con tres joyas y se lo agradeceremos por siempre pero siempre nos quedaremos con la espinilla, con esa rabia al saber que podría haber hecho muchas más. En la película, todo se va retorciendo hasta llegar a un final que no llena ni finaliza la historia, dejando a la pesadilla para siempre en el limbo y sin una resolución final que nos deja con las ganas. Es uno de los mejores finales de la historia, convirtiéndola en una auténtica OBRA MAESTRA. Esta obra, es sin ningún lugar a dudas la mejor película de la historia a excepción claro está de otra que roza la divinidad dirigida catorce años después de esta por Spielberg. Apocalypse Now es algo más que una película, es una icono cultural, un objeto de tabú y controversia 30 años después de su estreno, es una descripción y un fiel reflejo de la guerra de Vietnam, por que en esta ocasión John Wayne no mata a los malos porque no sabe quién son. Magistralmente rodada, con un sinfín de contratiempos que hicieron quintuplicar el presupuesto de un rodaje de 4 años, hicieron falta más de 4 actores que renunciaron en pleno rodaje a su papel de Willard, como Harvey Keitel, Steve McQueen o Gene Hackman, Marlon Brando engordó 35 kilos, hicieron falta 50 helicópteros del ejercito filipino, más de 2000 extras, posibilidad de 6 finales alternativos. Cuando se estrenó a finales de los setenta, el pueblo estadounidense no la entendió, hicieron falta psicólogos y especialistas para dar a entender que lo que se contaba era ilusorio ya que se nos presenta la guerra como territorio infernal sin un código ético ni moral...!!MENTÍAN!!.

 

 

Empieza la película, con un Martin Sheen, víctima psicológica de la guerra de Vietnam en su habitación, desquiciado, se entremezclan imágenes posteriores de la película, el ventilador del techo emula las aspas del helicóptero, ciertamente, podría ser tanto el principio como el final de la historia, y entonces le encargan una misión. Eso le hace despertar, como dice:"necesito una misión" para no volverse loco.

 

 

 

Un espectáculo en medio de la mierda en el que se encuentra todo tipo de mercancías, incluyendo a las conejitas del Playboy, un capítulo surrealista que irá incrementando conforma avanza la película cuál LSD y es que "la guerra está dirigida por un puñado de payasos con cuatro estrellas que acaban arruinando el circo". El vertedero, donde la guerra ya ha pasado factura, con el trato de diesel por un par de horas con las conejitas, ahora el surrealismo es espectacular...

El puente, en plena guerra, el último puesto del ejército, el culo del mundo, donde la confusión ya ha pasado a la paranoia mezclado con ácidos. Los franceses, con un ejército propio que les ha permitido vivir allí durante 70 años, una cena en su mansión con el mayor contenido político de toda la cinta y una relación con morfina... "eres dos personas, una que mata y otra que ama". La llegada al corazón de la jungla, donde les espera el reportero gráfico que introduce al comportamiento del objetivo y entre todo, el altar que tiene montado a su alrededor y es que "todos le idolatran" y él "con ellos se olvida de sí mismo"; un final que simplemente es pura poesía audio-visual, un enfrentamiento psicológico de ambos .. UNA OBRA DE ARTE.... Apocalypse Now es una rapsodia sinfónica, como lo son El Quijote de la Mancha, La Iliada y la Odisea, casi todos los mitos griegos. La narración rapsódica se caracteriza por un viaje que progresa desde lo conocido a lo desconocido, y que en las versiones clásicas terminaba en el lugar de partida. Pero ahora estamos en la era postmoderna, y ya conocemos a Poe y a Lovecraft, a David Lynch y a Franz Kafka.

 

 

 

 

 

El viaje termina en un punto muy distante de donde comenzó, y el héroe alcanza un extraño género de sabiduría, la apertura de un sexto sentido, el dominio de una dimensión racional que por lo general va acompañado de sacrificios incomprensibles.

 

 

Una película soberbia y misteriosa, que reactualiza todas las antiguas obsesiones y los arcaicos miedos de nuestra especie. Y en medio de todo, la quintaesencia de la belleza en la muerte, la belleza en la confusión, la belleza en el desapego, mostrada por la mano de un director en la plenitud de su genio creativo.

 

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