VISITAS

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

MEMORIAS DE AFRICA

 

  foxyform

 

 

 

El maestro Sydney Pollack traslada a la gran pantalla con la colaboración de Kurt Luedtke de guionista, las memorias autobiográficas de la autora danesa Isak Dinesen, pseudónimo artístico detrás del cual se esconde la verdadera identidad de la baronesa Karen von Blixen-Finecke, durante su estancia en Kenya, en los años dorados del colonialismo británico en aquella zona, y que se publicarían en 1937... Un épico y edénico paseo por paisajes de ensueño y fantasía gracias en gran parte al extraordinario trabajo de fotografía de David Watkin muy en la honda de Freddie Young para las grandes producciones del David Lean más faraónico...y con una irrepetible y brillantísima banda sonora a cargo de John Barry... Pollack dirige una magna obra, a partir de las memorias, con el telón de fondo del siempre eterno tema del colonialismo, en aquella época de plena ebullición en el continente africano, en las llanuras de Amboseli, un tanto alejados de las escaramuzas políticas de la capital, Nairobi, y entre rumores que atañían a la reina Victoria de Inglaterra, repartiéndose alegremente el yermo terreno africano con su nieto, el kaiser Guillermo, a quien según cuentan de oídas los lugareños, le regaló las montañas del Kilimanjaro pues no poseía montaña alguna para presumir...Como si de una historia de Julio Verne se tratara, Pollack va desmenuzando página a página las fantásticas memorias para ir componiendo una sólida estructura, cargada de poesía narrativa y plástica, a través de una fotografía y una banda sonora apabullantes...Sin olvidar las brillantes interpretaciones de un reparto coral en estado de gracia, fundamentalmente a cargo de una siempre perfecta Meryl Streep y un apuesto Robert Redford, sin olvidarnos de la carismática interpretación de Klaus Maria Brandauer...La eterna fascinación de lo desconocido y del continente africano en particular, origen y cuna de cualquier atisbo de vida, está milimétrica y detalladamente descrita en esta fascinante epopeya edénica sobre la vida en territorio salvaje, y en mitad de una nociva influencia del hombre occidental; la propiedad privada y la rapiña originaria en la que se basa la irrefutable ley del más fuerte....

 !!! Si aún no la has visto, no tardes mucho... !!!.

Como sucedía con la tierra roja de Tara y la propiedad terrenal para aquella familia de criollos de origen irlandés en la magnifica e irrepetible odisea de "Lo que el viento se llevó", esta famosa coletilla a modo de prólogo y epílogo de esta otra magna obra "...Yo tenía una granja en Africa, al pie de las colinas de Ngong..." nos hace presagiar que estamos ante otra obra, IRREPETIBLE DEL CINE:

 

 

- "...Yo tenía una granja en África... "-.

 

Así comienza esta magna obra en palabras de boca de la escritora danesa Karen von Blixen-Finecke, camuflada bajo el pseudónimo artístico de Isak Dinesen...además Karen adelanta parte de sus aventuras con el traficante de marfil primero y cazador y monitor de safaris después de la 1ª guerra mundial, el británico Denys George Finch Hatton ...como cuando le regaló aquella pluma estilográfica bañada en oro, después una brújula y posteriormente un viaje en avioneta "para poder ver el mundo a los ojos de Dios"... Pero vayamos por partes. Karen frecuenta en su país natal a dos hermanos gemelos pertenecientes a la nobleza, de los cuales uno es su amante, y el otro, el Baron Bror Blixen es su amigo y confidente. Después de tener un desengaño amoroso con el primero, Karen, deseosa de aunar el dinero de su familia con un título nobiliario, decide emprender un proyecto familiar con el segundo, para lo cual planean su vida en Kenya...llevando adelante una granja de vacas con la dote de su familia... Al llegar allí, Karen descubre infinidad de muestras de una sociedad rancia, clasista y anacrónica, pues a parte del imperialismo imperante se encuentra con clubs sociales exclusivos para hombres, esclavismo, clasismo británico, ...Además Karen se queda estupefacta de la ligera vida que ha adoptado su marido, quien en última instancia ha decidido cultivar la granja como una plantación de café y no de ganado... Justo cuando se asienta, su marido se va de safari, y sólo le quedan sus recientes amigos, los comerciantes de marfil; Berkeley Cole y su inseparable Denys George Finch Hatton. Estalla la primera guerra mundial y todos los hombres se van al frente a luchar al mando de Lord Delamere (Michael Gough) contra las tropas del Kaiser ... Ella se queda con el capataz Belknap quien está deseando ahorrar para regresar a su país (EEUU), el mayordomo Yuma, y su tribu de yorubas de los alrededores a los que Karen ha acogido en su granja como mano de obra... Al volver de la contienda Karen descubre por la sífilis contraída, que su marido le ha sido infiel...Regresa a Dinamarca y a su vuelta intima con Denys...e intenta enseñar a los yorubas como construir una escuela.
 

No es posible olvidar esta película. Una música que transporta y evoca. Un amor que conmueve y duele, que casi podemos sentirlo como lo sienten ellos...hermoso como un cuento bien contado, inalcanzable como la belleza de Africa. Cómo no sentir que se te erizan los pelos ante unas interpretaciones que rozan la perfección?... Película imprescindible y redonda hasta límites pocas veces alcanzados en el cine. “Memorias de África” es y será la obra más recordada de  Sydney Pollack, aunque no sea su mejor película. Pero es lo de menos, aquí consigue enganchar a cientos de miles de personas que esperaban algo así del cine clásico. Tiene además el mérito de ser una de las primeras películas feministas del cine contemporáneo, porque aunque Robert Redford es el galán,  Meryl Streep es la heroína de la película. claro, y en sus virtudes encontrareis sus defectos. La señorita danesa se dibuja a sí misma, no olvidemos que es su autobiografía. Ella es un deshecho de virtudes, trabajadora, cariñosa, entregada, protectora de los débiles, con carácter, hermosa, buena tiradora, amazona, constante, amante... por eso cuando llegan los problemas que todos conocemos y no hace falta que explique de nuevo, consigue enternecernos, a pesar de su entereza. Evidentemente como toda historia bien escrita, el director manipula los sentimientos del espectador y Pollack lo consigue de sobra. En cuanto al retrato de África, ahí sí opino que es bastante más que la historia de amor. Aquello es el Africa de Isak Dinesen, no vemos verdaderas enfermedades, ni plagas, ni sequías, ni guerras, ni verdadero racismo, sólo clasismo. Es decir, se utiliza África más como escenario donde transcurre una historia de amor que como imagen protagonista con los elementos que todo territorio tiene, y esos elementos son más que leones hambrientos. Y aún y con todo, yo soy el primero en reconocer que es una película extraordinaria, una obra de culto, por supuesto superior a “El paciente inglés”, que los que la hemos visto en pantalla grande sabemos que es un regalo para los sentidos y que como muy bien dice Pablo Kurt sigue siendo uno de los retratos más acertados entre el compromiso y la independencia, y es que en contra de lo que piensan la gente, el personaje atractivo es Robert Redford,  este aventurero naturalista y mujeriego que no está dispuesto a renunciar a saborear todo lo que puede dar la vida sólo por amor... ¿O no es así?.... Creo sinceramente que nunca lo sabremos.

 

A las puertas de la Primera Guerra Mundial, cuando unas cuantas potencias ya se habían repartido África como si se tratara de una partida de poker, una mujer danesa de familia acomodada rompe los encorsetados esquemas de su época y se erige en una mujer fuerte e independiente que descubre que poseer una granja en África no es un sentimiento exacto; es la granja la que llega a poseerla a ella, la hermosa tierra, la gente que la habita y a la que los intrusos europeos no tienen derecho a pisotear y denigrar. Descubre que el amor no depende de las conveniencias y que no se puede aprisionar. También descubre amargas decepciones y dolores, pero se siente más viva que nunca mientras aprende a amar la tierra y la gente que se ha apoderado de su alma. Y florece con un amor que saca todo el anhelo y la pasión que lleva dentro pero que es inalcanzable, que no puede ser atrapado y que experimenta con toda la intensidad de lo que puede terminarse en cualquier momento y que se disfruta con el temor de perderlo. Con ternura y firme voluntad, Karen deja a su alrededor una huella tan honda como la que África le deja a ella. Bellísima, sensible e inteligente película que despliega la trama de una forma que va hechizando casi imperceptiblemente hasta que uno se siente parte de ella y un trozo de nosotros se queda también en África.  La música es maravillosa, son de esas bandas sonoras que se recuerdan siempre y permanece en nuestro recuerdo y en nuestro corazón. Temas que plantea: el colonialismo, el anacronismo de la sociedad keniata, el machismo imperante, el choque entre civilización y barbarie, el amor en todas sus dimensiones, amistad, desamor, infidelidad, pasión...y la fascinación y la seducción de lo desconocido. Con una envolvente y cautivadora fotografía, unos actores impecables, una dirección certera de Pollack, la magnífica historia de Isak Dinesen, con excelente guión, no podría salir sino una recomendable, única e inolvidable maravillosa película.

 

 Un film lleno de elegancia que, sigue siendo el film más popular y premiado de su director, finalizando la que sin duda fue la etapa más productiva de este. Aunque no es muy habitual, su repercusión popular está pareja a su calidad, logrando uno de los grandes clásicos indiscutibles de la Historia del Cine. Pollack alcanza una de sus cotas mas altas de su carrera como director, cerrando de forma magistral un periodo en el que nos regaló obras del calibre de Jeremiah Johnson, Yakuza, Tootsie o Los Tres Días del Cóndor. Pero sin duda esta es la mas evocadora de todas, la más poética y hermosa. Uno de los mas bellos cantos al continente africano, a la libertad y al espíritu aventurero. A pesar de su ritmo pausado, realiza un emotivo relato intimista-épico, haciendo una compleja y brillante disección emocional de sus dos personajes principales, Karen y Dennis, logrando además una historia de amor inolvidable. El guión es ejemplar, utilizando tres relatos de la escritora y su biografía para hacer un trabajo sin fisuras, con buenos diálogos, bien estructurado y con gran capacidad de sugerencia, dejando una impagable sensación nostálgica. Y para que no se pierda ni un ápice del talentoso guión Pollack cuenta con tres actores inmensos que pronto se convierten en uno de los pilares del film, con Meryl Streep soportando el peso principal en una de sus interpretaciones mas justamente celebradas, transmitiendo toda la fuerza y fragilidad de su personaje; Brandauer como secundario de lujo, magnífico como siempre; y un Redford que le da perfecta réplica a Streep en un trabajo admirable y brillante, lleno de presencia física y capaz de transmitir la complejidad de su personaje. Solo ya con estos elementos sería una obra de culto. Pero afortunadamente cuenta con unos portentosos trabajos en los apartados técnicos, en particular la fotografía y la música original, que vuelvo a reiterar que son simplemente antológicas y hacen que el film traspase la frontera de las grandes obras, para formar parte de las películas iconográficas del cine... !!! Un auténtico clásico con mayúsculas...!!!Memorias de África podría servir para explicarle a un extraterrestre que es el cine. Algo tan simple como eso es lo que hace a una película que se convierta en un clásico. Y esta, ya lo es. En sus imágenes de aliento épico vemos pasar la historia de dos almas perdidas en la inmensidad de algo más grande que el famoso continente. África luce aquí además como nuca se ha visto, ni antes ni después. Bandadas de gacelas, cebras, leones, elefantes, jirafas, corren por los inmensos valles, llanuras y ríos de un escenario que también nos deja vivir una de las historias de amor más bellas que jamás presencié en una sala de cine. Dos seres que viven una verdadera estampida de sentimientos bajo un inmenso cielo abovedado, y sobre él, recuerdo los planos de la avioneta.... Las escenas que comparten en la película hacen de esta, al margen de sus valores técnicos, la obra maestra que es, ya que tanto uno como otro, se equivocan y aprenden , se apoyan y discuten, que se enfrentan a sus mayores miedos de manera tal que el espectador se identifica en sus conflictos. Sydney Pollack, en el mejor trabajo de su irregular carrera, el hacer que Memorias de África consiguiera adquirir esa espectacularidad y poética belleza, y a la vez ese intimismo introspectivo en sus personajes y sus arrebatadores sentimientos. Detalles como la secuencia con el médico, o la brújula, o la fiesta de año nuevo o las historias que la baronesa cuenta, lo sitúan por derecho propio como un artesano, un maestro. Que una pantalla consiga estremecernos con su último punto de luz, esa luz ocre y cálida, y es que realmente hay mucho más detrás de la pantalla... Hay arte, corazón, verdad y alma.

 

No hay duda, estamos ante un clásico del cine. Memorias de África nos ofrece una forma de hacer cine que ya no se lleva. Poder sentarte ante una película adulta, serena, elegante y emocionante es un lujo que muy pocas veces podemos disfrutar hoy en pleno siglo XXI. Sidney Pollack no falla en ningún momento. Elige el tono y el ritmo adecuados. Se rodea de un equipo técnico perfecto para poner en imágenes inolvidables una historia romántica ambientada en un lugar y en una época que a todos nos hubiera gustado vivir. Desde el inicio, con la frase... "yo tenía una granja en África"... hasta el plano final en el que aparecen dos leones, se suceden secuencias y momentos absolutamente arrebatadores, encabezados por ese vuelo en avioneta, momento cumbre de la película, donde se juntan la belleza deslumbrante del paisaje de un Africa inimaginable... Pocas veces un paisaje se convierte en protagonista de un film como en este caso. No quiero olvidar que la protagonista es Meryl Streep, odiada por algunos descerebrados y elogiada por la mayoría, entre los que me incluyo. Su carrera es increíble, seguramente sea este el papel por el que yo siempre la recordaré, junto a ella Robert Redford en el mejor momento. Memorias de Africa dice mucho de la opinión que tengo de esta película. De ella solo al principio conocí su banda sonora, la cual me pareció un regalo para los oídos desde el primer momento, luego me dijeron lo impresionante que son sus imágenes....Mas tarde un verano en mi lugar de vacaciones la presencié. Me había creado grandes ilusiones y desde luego que no me decepcionó. Un film que habla del amor que se siente no solo hacia una persona sino también hacia la tierra y la gente del lugar, absorbiendo toda la fuerza que tienen sus protagonistas, es para venerarla los días que a este cinéfilo le puedan quedar de vida... Nadie debería perdérsela.

 

Un día, estando con un viejo conocido, cazador bastante enigmático y con unos ideales algo prematuros para la época empieza la historia de amor entre ambos, y ahí es cuando la película cobra las más altas cotas de genialidad, y es que ver a Streep y a Redford sentados almorzando, o alrededor de una hoguera es algo que pocas veces sucede. Meryl Streep interpreta a Karen y demuestra de nuevo que es una actriz capaz de interpretar cualquier papel con gran maestría, y es que el personaje de Karen es uno de esos que convierten a un actor en leyenda. La gran pena es que no le dieron el Oscar, pero quizás Geraldine Page lo merecía desde hacia años. Robert Redford  como siempre genial y en esta película demuestra que es un actore solemne y atractivo. Hay ciertas escenas que han quedado para la posteridad y que esta película ha conseguido que sean un referente: la escena cuando Redford le está lavando la cabeza a Karen, o el vuelo con el avión. Sin duda. es la película más conocida de Sidney Pollack y la más ambiciosa. Hay que reconocer la profesionalidad de este hombre, en esta ocasión, los paisajes de África nunca estuvieron mejor retratados. Resumiendo, una gran película y que permite ver en ella una de las mejores historias jamás contadas...Datos curiosos:: el trío Streep-Redford-Pollack estuvo a punto de volver a juntarse en el año 1995. Y es que se barajó a Pollack como director de "Los puentes de Madison" y  Redford como actor principal. Pero quiero reconocer que Clint Eastwood, que finalmente la interpretó y dirigió, jamás estuvo mejor que en ese alarde de sentimientos que son Los puentes de Madison.

!!! Qué hermosa película ! ¡ Cuánto he disfrutado viéndola ! ¡ Una maravilla !!!

 

 

 

 

Desde muy pequeño me enseñaron que el cine es imagen, música, argumento y la presencia de actores que se te clavan como dardos para la eternidad, y yo como soy un hombre para la eternidad, y amo el cine por encima de todo, juro por todos los seres que he querido y que mas quiero que MEMORIAS DE AFRICA, es un mausoleo donde danzan estos temas engrandecidos para suerte y gloria de los cinéfilos del mundo. Por mucho que quiera escribir sobre este film, nada se acerca a la realidad, hay que verlo, no una, sino mil veces, el deleite es tal que ni el mas prolongado orgasmo puede comparársele. Una obra de culto como es esta necesita de intimidad, de olvidar donde y con quien estamos, porque Africa, tal y como la presente Pollack, es un puzzle de imágenes, de música y de presencias, eso me lo enseñaron desde muy temprana edad y aún hoy, en la madurez recuerdo aquellas enseñanzas y me mantienen vivo. La forma de llevar la dirección es magistral, con un ritmo constante, acompañado de una fotografía colosal, diría que está entre las 5 mejores de toda la historia del cine, ...no me extraña lo del oscar, esos paisajes.... Una banda sonora de la mano de John Barry, ¿ quién no ha escuchado alguna vez la melodía de esta película ?. Sidney Pollack se ha metido en la " cocina " de Africa y con sus " ingredientes " especiales: argumento convincente, guión, reparto, espectacular fotografía y banda sonora, no abre los ventanales de la mejor obra maestra de los últimos años.

 

5 secuencias que yo destacaría:

 

 Todas aquellas en las que vemos la vida salvaje tal como es.

Aquella en la que sorprenden a un grupo de leones comiendo y estos se les abalanzan sobre ellos.

Cuando no la dejan entrar en la sala de los caballeros, por ser una dama..

Cuando con solo una rama, le hace frente a un león que estaba atacando a uno de sus bueyes.

El primer viaje en avioneta, disfrutando de esos paisajes naturales.....sencillamente el momento más espectacular de la película.

 

Una cinta inteligente que sabe hasta qué punto puede llegar para conmover al espectador, "apoderándose" de él . Personalmente me gustó bastante más la segunda parte, después de volver de Dinamarca para curarse la sífilis-. Con unos paisajes hermosísimos, que hace de la fotografía ya un arte en sí, y una banda digna para recordar en los anales de la historia...Esto la convierte en una obra maestra de los ’80.

 

Desde mi punto de vista esta obra habla por sí sola desde el minuto uno, tratando de forma cadenciosa, serena, sin estridencias, sin bajadas ni subidas un argumento que estimo muchísimo más difícil de llevar a buen puerto que, lo que los que dicen que están hechos para ganar Oscars. Ahí radica precisamente su magnificencia: en su total ausencia de resortes pobres, en la calma e infinita belleza con que transcribe las palabras de la escritora en una obra única y acabada, redonda. Transmite las sensaciones y vivencias de un ser humano, o personaje, de forma irrepetible, personal, transferible Pollack realiza con artificio de auténtico artesano una OBRA DE ARTE; capacidad más difícil y escasa de lo que parece a primera vista, y es que la naturaleza de la obra de arte es ser una, bella incluso en sus aspectos más terribles, verídica... todo es armonía. Siempre viene en mi mente Bailando con Lobos, quizá por la cercanía en el tiempo, quizá por la banda sonora similar del mismo autor. No sabría decir cuál es mejor, más bella, más evocadora, más melancólica... y cual de ellas me deja durante una semana o más hecho polvo de forma más profunda. Sólo recomendaría a quien quiera disfrutar del arte, o tenga la capacidad necesaria para ello, que se siente con tiempo suficiente y sin prisas a ver esta obra maestra, y al hacerlo sentirá cómo el arte alimenta el espíritu, cómo hace ganar tiempo, no perderlo, y cómo cambia su vida.

 

 

Magnífica película del tristemente desparecido director Sydney Pollack, él nos regaló en el año 1985, año en el que se celebraba el centenario nacimiento de la escritora danesa Isak Dinesen, en la cual se basa toda la maravillosa historia que nos cuenta el director americano en esta película. El 70% del rodaje de la misma se llevaría a cabo en Africa, utilizando muchos de los muebles que la danesa dejó abandonados en Kenya tras su marcha a Dinamarca. Para Pollack, Meryl Streep nunca fue la actriz más adecuada para interpretar a la baronesa Plixen ya que no la encontraba lo suficientemente sexy para el papel, aunque finalmente acabaría llevándose el gato al agua, dejándonos una actuación impresionante. Tengo que reconocer que su doblaje es más que estupendo pero ayer decidí verla en su versión original para poder disfrutar del acento danés conseguido por la espectacular Streep. Dicen que la actriz se preparó el acento danés escuchando las grabaciones que la escritora danesa hacía de sus relatos. El resultado merece la pena. Curioso que Streep no estuviera ni siquiera nominada a mejor actriz por su trabajo aquí. Junto a ella un Robert Redford al que no hay que quitarle tampoco su mérito, ya que otorga a su personaje del carisma y la personalidad que se espera de él. El tercero en discordia es Klaus María Brandauer, al que el director quería desde un principio para encarnar al barón Plixen, después de quedar admirado del trabajo del actor en la película "Nunca digas nunca jamás". Sobra decir que la fotografía es apabullante, que el guionista supo sacar petróleo de una novela para mí gusto bastante simple y que consiguió escribir una de las historias de amor más bonitas del cine.

 

 

Isak Dinesen (Karen Blixen) y sus cuentos ambientados en África son famosos en el mundo entero. Coincidiendo con el centenario de su nacimiento, Sidney Pollack decidió afrontar el reto de convertir este periodo de su vida, romántico e intrépido en un melodrama de gran presupuesto. Además de inspirarse en la obra autobiográfica que da nombre a la película – un libro demasiado complejo e inconexo para generar un argumento comercial -, y fragmentos de otros libros de la autora, también utilizó una biografía de Denys Finch Hatton escrita por Errol Tzebinski. Maravillosa historia de amor imposible que suscita dos impresiones poco discutibles, que el amor no es tan bonito como lo pintan, y que los hombres están hermanados por el miedo al compromiso, las mujeres siempre arriesgan más que el hombre. En este caso la baronesa Karen es una mujer con gran determinación, de fuerte carácter y dispuesta a luchar ante la adversidad. A través de su aventura africana, Karen recorrerá un itinerario moral que le servirá para fortalecerse como persona, aprendiendo a valorar lo que de verdad merece la pena y es la aventura de vivir. Pero no sólo admiramos las peripecias de Karen, y su causa noble por los derechos de los nativos, asistimos a la recreación de una Kenia (y por extensión África) colonizada por los europeos con sus privilegios y servidumbres, con aventureros en busca de emociones y fortuna, que aman su libertad por encima de todo, como Denys... “En esta vida estamos de paso”, “No te querré más por un trozo de papel”. Un solitario y lacónico que disfruta de la naturaleza y el momento, pero tiene buen gusto…, ama la música de Mozart. Pollack filma con un clasicismo grandioso y sereno, sin prisa pero sin pausa, en unos escenarios naturales maravillosos realizando un film grandioso que la Academia premió con los Oscars más importantes ese año.

 

Siempre recordaremos la llegada de la danesa Karen Blixen en 1914 a Nairobi en aquel tren de vapor donde viaja la heroína que nos dejará el legado de sus vivencias, en unas cartas de África que son ejercicios de la memoria impregnados del aura del sueño, que dejaría en ella una huella imborrable. Qué se puede decir mas de esta maravillosa película que no se haya dicho ya, inolvidable film en donde cuesta encontrar algún pero, desde esos primeros fotogramas en los que se ve un tren atravesando África mientras suena una música mas celestial que yo haya escuchado jamás en una película, hasta la última secuencia, preciosa por donde se mire, unos personajes con seguridad ansiados por cualquier actor que se precie, desde los protagonistas hasta el más secundario.

 !!! Película imprescindible para los amantes del arte !!!

 

 

 

Premios obtenidos:

 

1985: 7 Oscars: Mejor película, director, guión, fotografía, dir. artística, bso, sonido

1985: 3 Globos de Oro, incluyendo Mejor película - Drama. 6 nominaciones

1986: 3 BAFTA, incluyendo Mejor guión adaptado. 7 nominaciones

1985: Sindicato de Directores (DGA): Nominada a Mejor director

1985: Premios David di Donatello: Mejor película y actriz extranjera (Meryl Streep)

1986: Premios César: Nominada a Mejor película extranjera

1985: Círculo de críticos de Nueva York: Mejor actor de reparto, Mejor fotografía